Para Sasha deLemos,
que encendió esto sin saberlo.
En Chavón aprendí que una fotografía no es la luz que entra, sino la que decides dejar pasar. Que el arte no vive en lo grande y evidente, sino en el detalle pequeño: un gesto, una sombra, una palabra dicha al pasar, eso que casi nadie nota y que, sin embargo, lo cambia todo.
Sasha fue ese detalle en mi vida. No hubo un discurso, ni un momento de cámara lenta; fue algo callado, de esos que uno solo entiende mucho después. Se nos adelantó demasiado pronto, pero las personas como ella no se van: se quedan en lo que siguen inspirando. Su huella no se fue con ella. Se quedó, y creció.
AltruArt nace de ahí, de la convicción de que lo que damos sin que se vea, lo que se hace por los demás en silencio, es lo que de verdad queda. Cada cosa que se construya aquí lleva su nombre por debajo, como la luz que no aparece en la foto pero hace que la foto exista.